domingo, 12 de abril de 2020

DOMINGO DE PASCUA DE RESURECCIÓN


El domingo de Pascua es el día verdaderamente grande y esplendoroso de la Iglesia de Dios. La idea del triunfo de Cristo sobre sus enemigos lo llena todo. Todos los textos del rezo litúrgico y de la Misa son gritos de victoria, reforzados por repetidos y jubilosos aleluyas. Esta Pascua es como la primavera de las almas: en ella se renueva todo, y se robustecen la Fe, la Esperanza y la Caridad.


RESURREXI

Introito de la Misa de Pascua

Resucité, y aún estoy contigo, aleluya;

Pusiste sobre mí tu mano, aleluya;

Admirable es tu sabiduría, aleluya, aleluya.

Probásteme, oh Señor, y me conociste.

Has conocido mi muerte y mi Resurrección.


SECUENCIA

Hermosa prosa probablemente de Wipon, Capellán de la Corte de Conrado II y de Enrique II (siglo XI)

A la víctima pascual consagren los cristianos alabanzas.

El Cordero redimió ovejas: Cristo inocente reconcilió a los pecadores con su Padre.

La muerte y la vida se trabaron en imponente duelo: el Autor de la Vida, aunque murió, ahora reina Vivo.

-Cuéntanos, María, qué es lo que viste en el camino.

-Vi el sepulcro de Cristo, que otra vez vive, y también vi la Gloria del Resucitado.

Vi por testigos a los Ángeles; vi su sudario y sus vestidos.

Resucitó Cristo, mi Esperanza: delante de vosotros irá a Galilea.

- Sabemos que Cristo resucitó;  por tanto, tú, ¡ Oh, Rey vencedor!, ten misericordia de nosotros. Aleluya.

(tomado del “Misal Diario Para América”, por el Muy Rdo. Padre Don Andrés Azcárate O.S.B., Buenos Aires, 1946).


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