martes, 23 de junio de 2020

DOCTRINA: LA POLÍTICA Y LA REPRESENTACIÓN (I de IV)


Con motivo de la silenciada pretensión de Miguel Sanguinetti Gallinal, Presidente de la Federación Rural, en junio de 2018, de impulsar la creación del Consejo de Economía Nacional. Pretensión que saludamos.

La regeneración religiosa, cultural y moral de nuestra Patria requiere, entre otras cosas, la formación de una élite de hombres formados ortodoxamente en la Política. Esto es, en el arte del gobierno de la Polis, de la comunidad.



La anarquía que la Patria padece, por ser tal, revela de consuno el desgobierno al que nuestros gobernantes irremediablemente nos dirigen. Es ostensible, pues, su mala formación en la Política, teórica y prácticamente.

Si la Política es el arte de gobernar una comunidad, debe valerse de los medios adecuados para hacerlo. Entre tantas otras lastimosas equivocaciones, nuestros gobernantes yerran en los medios elegidos para propender al buen gobierno de la Polis.

Uno de esos medios, y he aquí el objeto central de este ensayo, es la representación. Esto es, quiénes serán los individuos encargados de hacer valer directamente la voluntad de la comunidad. La humana “manija” de la Política.

Es evidente que si quienes son elegidos para gobernar la comunidad no la representan verdaderamente,  nunca esa comunidad podrá gozar de una Política sana, de un arte de gobierno bueno y eficaz.  A lo sumo, esos sujetos solamente procurarán satisfacer sus intereses particulares, muchas veces inconfesables.

Es esencial, pues, para la Política, que la comunidad esté debidamente representada.

Nunca se insistirá lo suficiente en esta importantísima premisa. La teoría política moderna ha procurado borrarla implacablemente o, peor aún, ha adulterado el concepto de representación. Puesto que, para la teoría política moderna, la única representación válida es la representación basada en los partidos políticos. Mas los hechos y la doctrina prueban que ello es falso.

La comunidad, al contrario, se ve representada mucho más natural y eficientemente a través de otros cuerpos políticos. Uno de las cuales es el propuesto, al menos a medias, por el artículo 206 de la Constitución Nacional:

Artículo 206°. La ley podrá crear un Consejo de Economía Nacional, con carácter consultivo y honorario, compuesto de representantes de los intereses económicos y profesionales del país. La ley indicará la forma de constitución y funciones del mismo.

Una buena representación es la compuesta, verbigracia, por los representantes de los intereses económicos y profesionales del país, como propone el artículo 206 de la Constitución, a través del Consejo de Economía Nacional.

El artículo 206 satisface a medias, como se dijo, dado que asigna al Consejo un carácter meramente consultivo, y no decisorio como debería tener. Tal tibieza ha sido padecida por los orientales, ya que, desde su inclusión en la Constitución de 1934, el artículo 206 nunca fue invocado, y el Consejo nunca fue constituido. Los orientales hemos tenido que padecer, pues, inexorablemente, el desgobierno de los “representantes del pueblo”,  los politiqueros partidistas: pueblo del que sólo se acuerdan en vísperas de las elecciones.

La integración, por ejemplo, de la Cámara de Representantes por individuos portavoces de los intereses económicos y profesionales del país aseguraría a esos sectores la directa satisfacción de sus intereses: tendrían potestad para legislar y reglamentar. ¡Cuántas de sus legítimas pretensiones podrían asegurarse con eficacia, sin diluirse en la almibarada logomaquia parlamentaria! Por poco que se piense, se concluye que los partidos políticos, a fuer de representar todos los intereses del país, terminan por representar ninguno. Y que no hay medio mejor para satisfacer legítimos requerimientos que a través de un cuerpo político que directamente los represente.

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4 comentarios:

  1. "No preguntéis quién es el enemigo; ni qué vestidos lleva. Éste se encuentra en todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual, moral, social, de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces, la autoridad sin la libertad.
    Es un enemigo que cada vez se ha hecho más concreto con una despreocupación que deja todavía atónitos: Cristo, sí; la Iglesia, no. Después: Dios sí, Cristo no. Finalmente el grito impío: Dios ha muerto; más aún, Dios no ha existido jamás. Y he aquí la tentativa de edificar la estructura del mundo sobre fundamentos que Nos no dudamos en señalar como a principales responsables de la amenaza que gravita sobre la humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios; una política sin Dios.
    El enemigo se ha preparado y se prepara para que Cristo sea un extraño en la universidad, en la escuela, en la familia, en la administración de la justicia, en la actividad legislativa, en la Inteligencia entre los pueblos, allí donde se determina la paz o la guerra. Este enemigo está corrompiendo el mundo con una prensa y con espectáculos que matan el pudor en los jóvenes y en las doncellas, y destruye el amor entre los esposos."
    S.S. Pío XII, Alocución del 12-10-1952

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    1. Excelente cita, realmente. Elocuente, bella, veraz y dura, todo a la vez. Muchas gracias. En Cristo y María Santísima.

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    2. Gracias a usted por la revista. Aprendemos de sana política con usted y no de "politequería partidocrática". Con la cita de Pío XII lo que quise enfatizar es que tenemos que re-fundar nuestra sociedad en Cristo y en la Tradición de la Iglesia Católica porque sino, por más que haya buenos medios de representación de la sociedad en el arte de gobernar; la representación será de hombres y mujeres ideologizados por el modernismo anticatólco.
      Atento saludo en Cristo, María Santísima y el Patriarca San José.

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    3. Ud. tiene toda la razón. Hizo bien en aclarar. Ese paso es elemental y, en principio, previo. Muchas gracias nuevamente. Cordial saludo en Cristo, María y San José.

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