sábado, 4 de julio de 2020

ESPIRITUALIDAD: “SONETO A CRISTO CRUCIFICADO”


Nos recuerda el Padre Alfonso Gálvez, que el deseo y la nostalgia de la belleza, de la verdad y del sincero amor, son muy naturales y propios del ser humano. Que es como decir, la verdadera Mística y la verdadera Poesía. Y continúa:

“Como en toda época de crisis -y esta en la que vivimos sufre la mayor sequía espiritual conocida por la humanidad en toda su Historia- también ahora abundan los falsos místicos y los falsos poetas […] A falta de lo auténtico, los hombres han optado en dar por bueno lo que en realidad todo el mundo sabe que es falso. O bien, se ha caído en tal estado de corrupción y de bajeza, que la Modernidad está dispuesta a considerar sinceramente como bueno y auténtico lo que realmente es bajo y despreciable.”

“Claro que siempre quedan, por aquí o por allá, personas ilusionadas, con capacidad de soñar. Amantes de la Belleza, del Bien y de la Verdad, aún mantienen la llama de la creencia en que tales cosas, con razón llamadas transcendentales, siguen existiendo. De tales Valores se podría decir, en una peculiar traslación de las palabras que la Biblia aplica a Jesucristo: Ellos fueron, son y serán lo mismo y los mismos. Ayer, hoy y por los siglos. En la moderna sociedad tales gentes quizá vagan olvidadas por lugares y vericuetos escondidos, ignoradas de un mundo que ha renegado de Dios. Y con Él, de todo aquello que signifique cualquier valor que fuera capaz de elevar al hombre a mayor altura que los irracionales. Pero están ahí. Y, con ellos, la verdadera Mística y la verdadera Poesía.”
Suscribimos y nos congratulamos por estas palabras del Padre Gálvez. Con ellas, inauguramos una nueva sección en nuestra revista, destinada a la Espiritualidad. Así, regalamos al lector estos hermosos versos, cuya autoría se atribuye indistintamente a San Juan de Ávila o a un autor anónimo:

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme al verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido:
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque Te quiera;
porque aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que Te quiero Te quisiera.

España
Siglo XVI

1 comentario:

  1. https://www.youtube.com/watch?v=AE1FzSC8DBs
    Eric D Gahlon
    Hace 2 años
    This hymn was written by the angels.

    21

    NationalismBG
    NationalismBG
    Hace 2 meses
    Literally so.
    It originated from St. Nektarios of Aegina, who at the time was the director or Rizarios Theological School in Athens. He had a vision from the Virgin Mary herself, telling him to prepare to record down on paper the hymn the angelic choirs were about to sing. He did, and that is where the text to Agni Parthene came from.

    Another hymnographer in a different place also had a vision, and was able to record the same melody St. Nektarios heard.

    ResponderBorrar