martes, 11 de agosto de 2020

LA EUTRAPELIA EN LOS SANTOS: SAN FELIPE NERI

San Felipe Neri es uno de los santos más importantes de la llamada Contrarreforma o mejor dicho de la Contrarrevolución católica contra la mal llamada Reforma protestante que fue una verdadera Revolución anticristiana iniciada por los heresiarcas Lutero y Calvino en el siglo XVI. Su vida comprende el lapso de 1515 a 1595, se desarrolla en Italia y más particularmente en Roma donde realizó su apostolado.

La vida de San Felipe Neri es una vida emocionante, porque es un santo muy alegre. La alegría fue una característica muy importante de su vida. Le gustaba catequizar a los niños y jóvenes. Y jugaba con ellos y no le importaban los ruidos con tal, decía él, que no ofendieran a Dios. Les enseñaba: “¡Diviértanse, diviértanse, pero no pequen!”. Su vida está llena de milagros de curaciones y hasta de resurrecciones de muertos. Era un santo taumaturgo de primer orden. Un santo que organizó la visita a las siete iglesias, fomentó la devoción de las Cuarenta Horas de adoración al Santísimo Sacramento, y fundó la Institución del Oratorio para todos los fieles católicos, donde aún hoy sus discípulos viven en comunidad, aunque sin ser religiosos ni tener votos. En teología siguió siempre la doctrina de Santo Tomás de Aquino, teniendo continuamente en la mano la Summa del santo teólogo. Fue muy obediente a los Papas bajo los cuales le tocó militar pues a pesar de sus defectos eran dignos de ser obedecidos por predicar “la sana doctrina”; siguiendo en esto lo que enseñaba Nuestro Señor respecto a los escribas y fariseos: “Entonces Jesús, habló a las muchedumbres y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y guardad lo que os digan, pero no los imitéis en las obras, porque ellos dicen y no hacen.” (Mateo 23, 1-3).

Porque como enseña Santo Tomás de Aquino cuando los Superiores, los Prelados enseñan algo contra la doctrina Tradicional de la Fe católica no solo se puede sino que se DEBE en conciencia - por ser una obra de misericordia espiritual - CORREGIR AL PRELADO, con las debidas condiciones de respeto, mansedumbre y sin protervia (sin perversidad). Leáse en la Suma Teológica la parte segunda de la segunda, cuestión 33, artículo 4 (II-II, q.33; a.4). Lectura con provecho práctico  para nuestros días de apostasía de la Jerarquía Católica iniciada por el Concilio Vaticano II (1962-1965).

Por eso – como buen santo que era – el Padre Felipe a pesar de ver defectos en los Papas los obedecía porque veía en ellos predicadores de la Verdad de la Tradición Católica y fue un gran servidor de Ellos y los Soberanos Pontífices se servían a su vez de su apostolado. De los que se sentaron en la Cátedra de San Pedro – sucesora por Derecho Divino de la Cátedra de Moisés – durante su vida, que fueron 15, (León X, Adriano VI, Clemente VII, Pablo III, Julio III, Marcelo II, Pablo IV, Pío IV, San Pío V – 1566 a 1572 -, Gregorio XIII, Sixto V, Urbano VII, Gregorio XIV, Inocencio IX y Clemente VIII); solo Pío V fue santo y a él debía no solo obedecer en la sana doctrina que impartía sino también tratar de imitar sus santas obras; pero a los demás obedecerlos solo en la sana doctrina de la Tradición Católica Apostólica. ¡Qué diferencia con el heresiarca Lutero (1483-1546) – en gran parte contemporáneo de San Felipe - que llamaba al Papado de su tiempo: “la sede del Anticristo”!

Así, para la serie de artículos sobre la virtud de la eutrapelia que estamos escribiendo para la Revista “Verdad” nos importa destacar en el “Apóstol de Roma” - así le llamaron a San Felipe Neri - una muy interesante unión de dos aspectos de la ascética y de la mística en la vida espiritual católica Tradicional que parecen contradecirse pero que en realidad son una paradoja fecunda en frutos espirituales virtuosos. Es la unión de la penitencia (que conlleva tristeza, pena) y del buen humor (que conlleva alegría, júbilo).

Veamos un ejemplo concreto del ejercicio de la virtud de la eutrapelia en el gran confesor que fue San Pelipe Neri. 

La gallina desplumada

Había entre las penitentes del santo una mujer muy dada a la murmuración que no lograba enmendarse de este pésimo hábito. El Padre Felipe más de una vez la había amonestado por el mal que causaba, pero visto que todo era en vano, decidió un día cortar por lo sano. Luego de haberla escuchado una vez más en confesión, le preguntó: - ¿Cae usted, frecuentemente, en este pecado? - ¡Siempre, Padre! Estoy tan acostumbrada que ni siquiera me doy cuenta de ello –respondió la penitente. Ante ello, el confesor se dio cuenta de que la cosa era ya demasiado seria; luego de pensarlo vio oportuno darle una penitencia grave:

- Hija mía –continuó– vuestra falta es grande, pero la misericordia de Dios es todavía más grande. Ahora quiero haceros tocar con la mano todo el mal que habéis hecho. Debéis hacer esto que os diré: irás al mercado y comprarás una gallina muerta con todas sus plumas.

- Padre –interrumpió la penitente¿qué tiene que ver la gallina con la penitencia que me dais?

- ¡Cállate, que todavía no he terminado! Luego, con la gallina en la mano, daréis unas cuantas vueltas por el centro de la ciudad y, poco a poco, la irás desplumando hasta llegar hasta aquí.

La penitente obedeció en todo a las prescripciones del confesor y después de cumplir el mandato, regresó hasta él.

- Ahora –le dijo el santo– te pido que vayas por el mismo camino por el que viniste y recojas una por una las plumas que tiraste.

- ¡Pero Padre, eso es imposible! ¿Quién sabe dónde estarán todas esas plumas, con el viento que había?

- Es verdad –dijo el santo. Es lo mismo que tú has hecho con el pecado de murmuración. Hablar mal del prójimo es como echar plumas al viento: una vez arrojada la fama, es difícil recuperarla.

Era la murmuración tan delicada para San Felipe que cuando oía narrar alguna falta grave respecto de alguien, sea laico o sacerdote, en vez de escandalizarse, decía:

- ¡Señor: pon tus manos sobre mí; de lo contrario yo haré cosas mucho peores que éstas!

Recomendamos también la película sobre la vida de San Felipe Neri: “Prefiero el Paraíso”; que se puede encontrar en este enlace con las salvedades del caso:

https://gloria.tv/post/WeWXt7RdC4AZ1eD6Roq3BFtpk

 

Crítica a la película: “Prefiero el Paraíso” 

La película es en general buena y recomendable con las siguientes salvedades:

1) Hay que decir que teniendo en cuenta lo que hemos leído sobre "el apóstol de Roma", firmísimo Contrarreformador del siglo XVI, la película adolece de cierta dialéctica hegeliana entre lo que el nefasto teólogo de la liberación, Leonardo Boff llamó: "¿Carisma o Poder?", es decir una lucha de contrariedad entre la autoridad de la Jerarquía y el carisma de los fieles que el hereje brasilero ve como ínsita en la Iglesia. En el Fundador de la Congregación del Oratorio esa dialéctica no existió. Con su carisma o espiritualidad propias, fue un gran servidor de la Jerarquía y la Jerarquía le mandaba con suavidad y firmeza y él obedecía humildemente en un tiempo de cisma y herejía Protestante. No hubo en él contrariedad dialéctica entre la obediencia a la Jerarquía y el desarrollo pleno de la espiritualidad o carisma que el Espíritu Santo le había inspirado. Lo que hubo sí en San Felipe - y mucho – fue complementariedad fecunda en buenas obras, entre esas dos realidades de la Iglesia. Un biógrafo suyo observa de él: “Todos los Papas lo querían y lo consideraban. Varios quisieron hacerlo cardenal, pero él no aceptó.” Tanto es así que hasta los Papas bajo los que sirvió a la Iglesia le encomendaban tareas apostólicas difíciles entre las que se encuentra aquella tan conocida de discernir si una monja con fama de santidad, era realmente santa o no.

2) Tampoco es veraz la escena de la quema de libros heréticos en la que S. Felipe -en la película- dice: "Bueno, la Iglesia tiene sus defectos" o algo así. En este sentido esa quema que se hacía en plena Reforma - o mejor dicho - Revolución Protestante era aprobada por el santo – hasta donde nosotros sabemos - y tiene sustento escriturístico en los Hechos de los Apóstoles en el que se narra cómo a los pies de San Pablo los supersticiosos y magos paganos de Éfeso quemaron sus libros: “Obraba Dios por mano de Pablo milagros extraordinarios, de suerte que hasta los pañuelos y delantales que habían tocado su cuerpo, aplicados a los enfermos, hacían desaparecer de ellos las enfermedades y salir a los espíritus malignos. Hasta algunos exorcistas judíos ambulantes llegaron a invocar sobre los que tenían espíritus malignos el nombre del Señor Jesús, a quien Pablo predica. Eran los que esto hacían siete hijos de Esceva, judío de familia pontifical: pero respondiendo el espíritu maligno, les dijo: Conozco a Jesús y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y arrojándose sobre ellos aquel en quien estaba el espíritu maligno, se apoderó de los dos y los sujetó, de modo que desnudos y heridos tuvieron que huir de aquella casa.

Fue esto conocido de todos los judíos y griegos que moraban en Éfeso apoderándose de todos un gran temor siendo glorificado el nombre del Señor Jesús. Muchos de los que habían creído, venían, confesaban y manifestaban sus prácticas supersticiosas; y bastantes de los que habían profesado las armas mágicas traían sus libros y los quemaban en público, llegando a calcularse el precio de los quemados en cincuenta mil monedas de plata; tan poderosamente crecía y se robustecía la palabra del Señor.” (Hechos 19, 11-20)

Por lo demás, fue Tradición pastoral de la Iglesia – hasta el apóstata Concilio Vaticano II (1962-1965) – el destruir, quemar o colocar en el Index de libros prohibidos aquellos que eran heterodoxos y/o heréticos para preservar a las almas del error y de la mentira en cualquiera de sus formas.

 Eutrapélica anécdota póstuma de San Felipe Neri 

A san Felipe de Neri le habían congelado el proceso de canonización porque era un santo muy chistoso y alegre. Le acusaban de falta de seriedad. Una noche se le apareció al abogado del diablo en su cuarto y le dijo: “santo o no, in celo stó…”. Fue canonizado por la Iglesia tan solo a veintisiete años de su muerte.

Excurso para aplicar la eutrapelia en la bendición de la mesa familiar 

En la familia de quien subscribe bendecimos la mesa con la bendición tradicional y ahora también con la que hemos confeccionado ayudados por un sitio de internet que es muy eutrapélica y “digestiva”... ja, ja, ja.

Bendición tradicional

Para cualquier comida: “Bendícenos, Señor,´ y bendice estos alimentos porque de tu liberalidad vamos a ser saciados. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. Que el Rey de la gloria eterna nos lleve a la Mesa Celestial”

En la cena, la última frase cambia a: “Que el Rey de la gloria eterna nos lleve a la Cena de la Vida Eterna.”

Bendición eutrapélica de la mesa 

ORACIÓN DEL BUEN HUMOR PARA ANTES DE COMER

Concédeme, Señor, una buena digestión, y también algo que digerir. Concédeme la salud del cuerpo y del alma, con el buen humor necesario para mantenerla. Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante el pecado, sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden con la Confesión Sacramental. Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama: YO. Dame, Señor, el sentido del humor. Concédeme la gracia de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco la alegría del que vive en estado de Gracia de Dios. Y que esa alegría pueda comunicársela a los demás aún en medio de las tribulaciones de la vida. Así sea.

Hilario Atanasio Desarriano

 Sayago-Montevideo

Uruguay

6 de agosto de 2020-Fiesta de la Transfiguración del Señor 

Correo electrónico: fesmoris@adinet.com.uy

(Se reciben correos en castellano, portugués y francés. Se responderán en castellano y portugués.)

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