sábado, 19 de diciembre de 2020

LA POLÍTICA Y LA REPRESENTACIÓN (III de IV)

El Dr. Carlos Ibarguren

Publicado originalmente el 2 de julio de 2020.

Con motivo de la silenciada pretensión de Miguel Sanguinetti Gallinal, Presidente de la Federación Rural, en junio de 2018, de impulsar la creación del Consejo de Economía Nacional. Pretensión que saludamos.

En la segunda entrega de este ensayo se historió brevemente el origen de la torcida pretensión de que la única representación política posible es la basada en los partidos políticos. Se sostuvo, a grandes rasgos, que el origen está en la Revolución francesa, y se indicó las lamentables consecuencias que ese ejemplo tuvo para la representación política en las naciones.


Tan grande desacierto en cuanto a la representación política en particular y a la política en general –el arte de gobierno de la comunidad- no pudo quedar impune. En esta tercera entrega se recogerá el testimonio angustioso del desgobierno que en los años sucesivos las patrias padecieron: en particular, en la pasada centuria, en el período de entreguerras.

En un revelador estudio, hoy un incunable, ‘’La Inquietud de Esta Hora’’ (1934), el fino intelectual argentino, Dr. Carlos Ibarguren, ponía en evidencia la crisis del sistema demoliberal acaecida, ante todo, por la malsana representación política en base a los partidos. Considere el lector, atentamente, los testimonios vertidos:

‘’En los primeros meses del año pasado, la crisis de la democracia individualista y del parlamento se agravó considerablemente en Francia. ‘¡Desorden!, ¡Desorden! –escribía Latzarus, en la ‘Revue Hebdomadaire’, del 18 de febrero de 1933- una Cámara renovada será tan impotente como la que vemos ahora, a menos de cambiar de métodos, lo que equivale a cambiar de régimen. El elector protesta, no tiene razón porque tiene con justicia los diputados que ha deseado. El interés general no es su ocupación, ellos han ido a la Cámara a satisfacer sus intereses particulares. Toda la política reposa en el cálculo del número. ¿Dónde está el gobierno que nos librará de la tiranía electoral?’. René Pinon, en la ‘Revue des Deux Mondes´, del 1 de febrero de 1933, expresa que ‘se aproxima la hora en que será necesario elegir entre una reforma profunda del régimen político o la ruina de todo lo que Francia representa en el mundo como potencia material, grandeza moral e idealismo activos’ ‘’.

‘’El estado político de la Gran Bretaña sufre el mismo mal que hoy destruye a la democracia en el mundo. El ilustre estadista británico, ex primer ministro del Imperio, Stanley Baldwin, escribió en abril de 1933 en la ´Revue Mondiale´ un artítulo titulado ´El porvenir de la democracia´ y dice: ´Hoy los amigos y los enemigos del gobierno popular (se refiere al basado en el régimen demoliberal del sufragio universal) dudan igualmente de su porvenir. Ha perdido terreno en tantos países que el repudio del actual estado de cosas es general; pero solamente en los países democráticos la crítica se hace oír fuertemente´. Bladwin, ante la terrible crisis política, se inclina por una nueva forma de democracia que repose en las agrupaciones, en las corporaciones.”

“Bernard Shaw en artículos recientes muy comentados fulmina a la democracia del sufragio universal, al electoralismo, a la demagogia que ella engendra. ´Es sin el Parlamento –dice- donde tendremos que encontrar a nuestros futuros gobiernos´, y aboga por una nueva organización política, bajo un poder fuerte en un Estado corporativo, en el que impere el ´voto por ocupaciones´, o sea, el de cada corporación.”

“Sería interminable – culmina el Dr. Ibarguren-  la compilación de los hechos, de los juicios y de los estudios que comprueban la bancarrota de la democracia liberal, emitidos por pensadores, profesores, estadistas y políticos de todos los países del mundo y de las más diversas tendencias. Cuando un fenómeno es sentido y reconocido con tal unanimidad está fuera de toda discusión. Es la evidencia misma.”

No es sorprendente, así, que ante semejante estado de cosas,  el 6 de febrero de 1933, se produjera en Francia una enorme y violenta protesta que tomó por asalto la institución paradigmática del régimen: el Parlamento. Siguiendo esta línea, menos sorprendente resulta verificar que, largo tiempo después, el 1 de diciembre de 2018, los “chalecos amarillos”, en Francia, realizaran similar manifestación…

Tanto los planteos doctrinales como las espontáneas protestas han sido desoídas: ha primado el sectario dogma del parlamentarismo.  Los pueblos no descasarán hasta deshacerse de él y obtener, por fin, una política sana, al amparo de un régimen que asegure su representación real y eficiente.

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