sábado, 26 de diciembre de 2020

PENETRACIÓN MARXISTA EN LA IGLESIA URUGUAYA

Publicado originalmente el 29 de mayo de 2020.

“[La Iglesia] irrumpe a favor de la revolución […] Podemos decir que nos apoya, que nuestra experiencia con ella es altamente positiva. Hemos penetrado en ella, del mismo modo que hombres de allí provenientes son excelentes compañeros, y, aún más, mártires nuestros, como Indalecio Olivera” (Comunicado V del MLN-T, 1971)


Infiltrar y –a la postre- destruir a la Iglesia Católica ha sido el propósito de sus enemigos desde siempre. La aparición de la masonería a finales del Medioevo respondió a ese motivo.

En esta ocasión, nos encargaremos sumariamente de describir, a través de ejemplos, la infiltración marxista en la Iglesia uruguaya acaecida en el pasado siglo, durante la subversión de finales de los sesenta y principios de los setenta.


Después de la “derrota mundial” de 1945, la política religiosa de la Unión Soviética comunista, que se había dedicado a masacrar cristianos propios y extraños, dio un giro táctico. Se decidió la utilización de la fe católica y del prestigio de sus instituciones para la toma del poder en otras naciones, en el marco de la guerra psicopolítica.

La infiltración marxista en la Iglesia iberoamericana, en particular, comenzó a agudizarse a partir del Congreso General del Episcopado, realizado en Medellín, Colombia, durante agosto y setiembre de 1968. En el Uruguay, noventa y cinco sacerdotes firmaron una declaración izquierdizante, adhiriéndolo.

Un año después, en 1969, el Obispo de Salto, Marcelo Mendiharat, negó a un grupo de fieles la realización de una Misa por el alma de Dan Anthony Mitrione, secuestrado y asesinado por los tupamaros. Lo cual contrastó ostensiblemente con la despreciable actitud del Arzobispo de Montevideo, Carlos Partelli -un perfecto precursor de Sturla-, quien, en 1972, acudió al velatorio de los siete comunistas asesinados en defensa de la Patria; actitud de “solidaridad” que jamás tuvo con los servidores del Orden y que le mereció, como señal de agradecimiento, una misiva del pestilente mandamás del Partido Comunista del Uruguay, Rodney Arismendi.

Indalecio Olivera
El mismo año, el “sacerdote” Indalecio Olivera, jefe de una columna tupamara, dio muerte al agente de policía A. Viera Piazza. En 1971, otro sedicente “sacerdote”, Pier Luiggi Murgoni, alias “Pedro”, fue detenido por mantener contactos subversivos y falsificar documentos de identidad para los tupamaros.

En junio del 72 fue capturada en Melo una columna del MLN-Tupamaros compuesta por dieciocho terroristas, entre ellos, el “sacerdote” Carlos Fernández Ordónez. En julio, fue detenido el Padre Manuel Dibar, alias “Pablo”, integrante del sector político de los tupamaros, redactor de comunicados y de proclamas de la sedición. A finales de ese mes fue procesado el “diácono” Juan Díaz Gamuz por el delito de asociación para delinquir, al comprobarse su enrolamiento a los tupamaros.

Y estos son sólo ejemplos. En noviembre de 1972, aquél mismo Obispo de Salto, Marcelo Mendiharat, decidió “autoexiliarse” a Buenos Aires, luego de comprobarse que había suministrado locales y propiedades de la Iglesia a un grupo de sediciosos –entre los cuales figuraba su sobrino- …

El Arzobispo Partelli lo confesó abiertamente a la revista Informations Catholiques Internationales: “Los guerrilleros tupamaros sirven a veces para despertar la conciencia pública […] muchos sacerdotes son favorables a los cambios radicales y muchos de ellos simpatizan con los tupamaros”.

Que Sturla haya adherido a la campaña mediática mendaz del pasado veinte de mayo no puede, pues, sorprender. Tampoco que haya rezado, el veintiséis de abril de 2014, por aquéllos mismos ocho comunistas a cuyo velorio acudió Partelli. La infiltración marxista en la Iglesia uruguaya lleva décadas, y hoy se encuentra más robusta que nunca.

4 comentarios:

  1. En efecto supe escribir del señor Sturla y sus oraciones por los comunistas...solo tiene parangón con Partelli, cuando en 1971 decía en Punta CaRretas que era lícito a un católico votar al PCU. Oportunamente demostré por medio de la doctrina y la enseñanza de los Papas...que el sr Sturla está excomulgado

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  2. Estos curas, son infitrados o ignorantes de la vida. Una vergüenza para la Iglasia Católica, y responsables de su pérdida de fieles. No son creíbles. Y van logrando el obetivo de destrucción religiosa.

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    1. Peor que esos curas fueron los traidores roncalli montini wojtyla y cia, estos fueron los peores comunistas que cualquier otro porque muchos bautizados los tienen por buenos y solo generaron deserción e idolatria.
      El verdadero secreto de Fátima ocultado por los traidores modernistas hablaba de una desorientación diabólica en la jerarquía y apostasía en el vértice.

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  3. https://eccechristianus.wordpress.com/2011/05/14/la-ultima-batalla-del-diablo/

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