lunes, 23 de agosto de 2021

BERGOGLIO: “LOS MANDAMIENTOS NO SON ABSOLUTOS”- MILES CHRISTI- 18/08/2021

Por ALEJANDRO SOSA LAPRIDA

Transcribo lo que dijo Francisco en la Audiencia General del día de la fecha:

“¿Cómo vivo yo? ¿En el miedo de que si no hago esto iré al infierno? ¿O vivo también con esa esperanza, con esa alegría de la gratuidad de la salvación en Jesucristo? Es una bonita pregunta. Y también la segunda: ¿desprecio los Mandamientos? No. Los observo, pero no como absolutos, porque sé que lo que me justifica es Jesucristo.”[1]

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https://drive.google.com/file/d/1fAWoTwrFYwnYXvp7tLiC0CTuocRBjmH8/view

Como estoy totalmente exhausto de tener que enmendar sistemáticamente la plana al “Santo Padre”, seré muy breve, y además omitiré recurrir a cualquier tipo de referencias (magisteriales, bíblicas, teológicas, etc.).

Como avezado sofista que es, Bergoglio juega, en primer lugar, con la falsa dialéctica “miedo al infierno/esperanza en la salvación”. Obviamente, ambas no son excluyentes: el cristiano, por la virtud teologal de la esperanza, aguarda la salvación gratuita en Jesucristo, pero eso no le impide ser consciente de la posibilidad de la condenación, en caso de ser infiel a la gracia. Y de temerla, sencillamente porque el infierno es temible...

En segundo lugar, Bergoglio contrapone de manera falaz la justificación por la fe en Jesucristo y la observancia de los mandamientos. Cabe notar que este segundo caso de dialéctica bergogliana es doble.

Primeramente, hace suya la falsa dicotomía luterana entre “justificación por la fe” versus “justificación por las obras”.

La posición católica es bien sabida: la justificación es un don gratuito de Dios mediante la fe en Jesucristo, es decir, que no es obtenida por el mérito que acarrearía el recto obrar humano autónomo, lo que sería pelagianismo.

Pero la sana doctrina también nos enseña que la fe no es suficiente para la salvación, puesto que el incumplimiento de la ley de Dios en materia grave sin arrepentimiento priva al pecador de la salvación.

La segunda falacia de Bergoglio consiste en dar a entender que la fe en Jesucristo es un requisito absoluto, mientras que la observancia de los mandamientos no lo sería.

De este modo, los mandamientos -que hipócritamente Bergoglio invita a observar-, de hecho, se vuelven facultativos, opcionales, en definitiva: relativos a las circunstancias en las que uno se halle y a las posibilidades efectivas que tenga de ponerlos en práctica.

El ejemplo típico que viene a la mente es el de los “divorciados” vueltos a “casar” -tan debatido con motivo de Amoris Laetitia- o el de los concubinos (e incluso, de las “parejas” del mismo sexo) que llevan una vida “estable y de fidelidad”.

Es lo que se conoce en teología moral como “situacionismo” o “moral de situación”, que niega el valor absoluto de los preceptos éticos, su contenido objetivo permanente y carente de excepciones: todo juicio moral pasa entonces a depender exclusivamente de la “intención” y de las “circunstancias”, con prescindencia de la naturaleza objetiva del acto en cuestión -homicidio, adulterio, etc-.

Creo que estas breves observaciones son suficientes para comprender que nos encontramos ante un enésimo intento de desnaturalización del Magisterio de la Iglesia y de la Revelación Divina por parte de Bergoglio, tal y como nos tiene acostumbrados desde hace ya más de ocho años...

Para mayor información al respecto remito a los siguientes enlaces:

”Ocho años con Francisco”: https://gloria.tv/post/SLeiCfmnsJjC6XG4S9zEh4dJM

“Miles Christi 2020-2021: Una selección temática” - Ver capítulo ocho: “Francisco y la crisis eclesial”: https://gloria.tv/post/TRAVcaZhGoAn64PhpqGHcGnKG

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO.

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, RUEGA POR NOSOTROS. 

2 comentarios:

  1. Le agradezco mucho la publicación. Saludos cordiales en Cristo y María.

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  2. Muy buenas puntualizaciones. Creo que por más que Bergoglio siga despachando ocurrencias a gusto y antojo, y canse a fieles e infieles, es siempre bueno y atinado fijar las ideas que nos afianzan como son las cosas, es decir, las verdades de nuestra Fe, bien delimitadas. Muy escueto y atinado. Gracias.

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