En la página 121 de
la sobresaliente obra de Juan Vallet de Goytisolo, “Sociedad de Masas y
Derecho”, se encuentra la siguiente cita de Josep Torras I Bages, Obispo de Vich, conceptuando perfecta y
claramente a la libertad. Consideramos que recordar esta frase es muy oportuno
hoy, cuando muchos jóvenes se descarrían en el libertarianismo:
“Proclamar que el fin social es la libertad, es no
solamente anárquico disolvente, negación del vínculo social, sino absoluta
contradicción, pues la libertad es una facultad, un medio, y un medio nunca
podrá ser un fin […] Todo fin pertenece al orden ético; por eso en toda
filosofía racional se dice que el fin caracteriza a la acción; por el
contrario, la libertad no pertenece al orden ético, en sí es cosa indiferente, se habet ad oppositum, según la
expresiva frase escolástica, no es buena ni mala: será de una u otra condición
según se aplique a un fin bueno o malo”.
En la misma línea, el egregio notario español, Vallet de Goytisolo, menta el mito de Ícaro, comentado por Edmund Beaujon: “¿Cuál es, en definitiva, la tragedia de Ícaro? La de no saber sus limitaciones, la pérdida del límite, de la medida, de sus dimensiones justas. Dédalo conoce bien estos límites y al mismo tiempo teme la audacia de su hijo. ‘Sigue en la vía del medio. Si rozas las olas del mar, ellas impedirán tu vuelo; si huyes hacia el cielo azul, el fuego quemará tus alas. Conserva la vía del medio’. Pero Ícaro ‘se abandona a la alegría del vuelo impetuoso’, no mantiene el rumbo distante del fuego y del agua, y muere.” Tales son las consecuencias de la errónea y anárquica libertad liberal, que hay que rechazar. El correcto concepto de libertad lo enseñó siempre el catolicismo y la filosofía clásica, como se desprende de los referidos párrafos.