lunes, 9 de mayo de 2022

FÚTBOL FEMENINO, IGUALITARISMO Y LESBIANISMO


 Por BRUNO ACOSTA

Igualitarismo y fútbol femenino

El igualitarismo subversivo y destructor del cuerpo social, que nada deja en pie, ha fijado la mira en otro blanco, hasta ahora –sorprendentemente- incólume: el fútbol. Puesto que existe una notoria campaña financiada por los grandes centros de poder para difundir e igualar el fútbol femenino con el tradicionalmente predominante y, podríamos decir, hasta hace poco, único fútbol masculino.

El fútbol es, según manida expresión en los círculos futbolísticos, “el deporte Rey”. Linda y sorprendente expresión de tinte monárquica y antidemocrática, es menester decir. El fútbol es, de lejos, el deporte más popular a nivel mundial. Y, hasta ahora, su práctica era reservada a los hombres, y mucho más dentro del profesionalismo. Los revolucionarios no podían permitirse mucho más tiempo esta notoria “discriminación”.

Siendo, además, el fútbol, como deporte más popular, el más importante “circo” para las masas aborregadas, tampoco las élites podían darse el lujo de seguir perpetuando esta tradicional diferenciación.

Y es así que, salvando las distancias, como en el caso del boxeo femenino –el cual debe repugnar a toda persona con un mínimo de sensibilidad y de sentido común- el fútbol, que es un “deporte de contacto”, termina por apartar de la mujer su connatural delicadeza, y la viriliza en el mal sentido, esto es, la hace más agresiva y violenta. Basta con mirar las pintas de algunas de las “jugadoras” de fútbol para comprobar que lo que allí predomina no es la fineza femenina sino un aire salvaje, lo cual no ocurre en otros deportes –con razón, tradicionalmente practicados por mujeres- que sí sacan de la mujer atributos connaturales a ella.

¿Qué instituciones están detrás del financiamiento del fútbol femenino? En otras palabras: ¿quiénes están detrás de este igualitarismo destructor que, bajo el mantra del “feminismo”, no hace sino “virilizar” a la mujer? -con lo cual, como se ha repetido hasta el cansancio, el feminismo no es sino un machismo disfrazado- Pues bien: una de las principales instituciones es el Banco Santander. En ese sentido, en su página oficial se lee:

“[…] la igualdad entre hombres y mujeres es una de nuestras prioridades. Nuestros esfuerzos en materia de equilibrio de género, junto con otras medidas de inclusión y diversidad nos han valido para ser reconocidos como el Mejor Banco del Mundo para la Diversidad y la Inclusión 2020 por la revista Euromoney. Y es que nuestra misión es contribuir al progreso de las personas y de las empresas. Y lo hacemos de una manera inclusiva y diversa.

 

En Santander impulsamos todo tipo de iniciativas enfocadas a romper las brechas de género en todos los ámbitos, desde el laboral hasta el académico. En este último, contamos con las Becas Internacionales Fútbol Femenino Banco Santander. Estas becas están lanzadas en colaboración con AGM y están destinadas a jóvenes de entre 16 y 20 años que reciben la ayuda necesaria para estudiar y practicar este deporte en el país en el que más se fomenta: Estados Unidos, y estar así un paso más cerca de su sueño: convertirse en profesionales del deporte rey en la ‘Meca’ del fútbol femenino.”

 

En el mismo sitio, se ve también que, en general, y con perspectiva y terminología netamente marxista (“motor de cambio”) el Banco Santander toma al fútbol como impulso para la transformación:

 

“[…] Y en Banco Santander apostamos por ello, a través de Football Can, la estrategia global con la que el Grupo potencia los valores del deporte rey como motor de cambio de la sociedad. Patrocinamos el mejor fútbol del mundo: LaLiga, la UEFA Champions League y la Copa Libertadores, apostando por valores como la inclusión y la diversidad […]”

Este es el “modus operandi” que han elegido estos grandes grupos de poder para fomentar la revolución: se infiltran en aquellas cosas que el común no puede dejar de consumir (en el caso: las grandes ligas futbolísticas) e, inadvertidamente, van realizándoles un “lavado de cerebro”. Recordemos, de paso, que la “igualdad de género” es uno de los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, con la cual está tan comprometida la banca internacional, como el Banco Santander.

Por si fuera poco, los hispanoamericanos estamos familiarizados con el hecho de que el propio Banco Santander, a más de auspiciar la Copa Libertadores masculina –la copa más importante a nivel de clubes de fútbol en Hispanoamérica-, auspicia la Copa Libertadores femenina. Y lo hace saber machaconamente en cada transmisión televisiva. Así, Juan Manuel Cendoya, vicepresidente de Santander España, señaló que “estamos muy contentos con esta oportunidad de formar parte de la Copa Libertadores femenina, que avanza en nuestro compromiso por la igualdad y la diversidad, y eleva la categoría femenina al nivel de patrocino de la competición masculina”.

La propia FIFA no escapa a los dictámenes igualitaristas y revolucionarios; en su página oficial, se informa que ha aprobado una “Estrategia para el Fútbol Femenino” que “traza el camino que tomará la FIFA […] para adoptar medidas concretas para empoderar a las mujeres y las niñas, [que] hagan del fútbol un deporte para todos y se opongan a la discriminación por género”. Es ostensible, nuevamente, la utilización de semántica marxista y revolucionaria. 

Lesbianismo y fútbol femenino

Hemos dicho que el fútbol femenino “viriliza” en el mal sentido a las mujeres, al ser un “deporte de contacto”. De ahí que tradicionalmente su práctica se reservara, por sentido común y de lo natural, a los hombres.

Ahora bien: no sólo las “viriliza”, sino que fomenta el lesbianismo. Nos remitimos a un ejemplo: Marta, la “jugadora” brasileña reputada la mejor del mundo, es abiertamente lesbiana. Y no sólo eso: también es lesbiana su compañera de equipo, Toni Deiron, con quien –hacemos énfasis en el entrecomillado- se “casó” el año pasado. Y esta no la excepción: el lesbianismo es algo típico dentro del fútbol femenino. Existen centenares de parejas homosexuales entre “jugadoras”, y hay quienes sostienen que un 50% de las futbolistas son lesbianas. Veamos, en esta línea, lo que escribe desde ESPN –un canal que también ha sido “transversalizado” por la revolución y la ideología de género- María Alexander:

En el Mundial de Francia 2019, hubo varias mujeres que celebraron junto a sus novias o esposas los triunfos de sus selecciones en las tribunas, sin esconder ningún beso o demostración de amor. El caso más conocido fue el de la futbolista Magdalena Eriksson, que cuando pasó a cuartos de final con Suecia, festejó con un beso a su pareja la futbolista danesa Pernille Harder que alentaba en las tribunas. Las imágenes se viralizaron en redes sociales con frases como “el amor es libre”, “el fútbol es libre”, entre otras.

Además de Eriksson y Harder, hay muchas otras futbolistas que no ocultan su sexualidad y que incluso lo toman como bandera para defender los derechos del colectivo LGBTQI+: Megan Rapinoe, Marta Vieira da Silva, María Pilar León, Lola Gallardo, Lorena Benítez, Ali Krieger, Ashlyn Harris, Vivianne Miedema; son solos algunos nombres. ¿Por qué, por ejemplo, no hay ningún gay declarado jugando en este momento la Eurocopa? Son más de 600 convocados para representar a sus países… 600. Lo mismo podríamos decir y preguntarnos respecto a la Copa América. Y a los Mundiales pasados. ¿Y a los que vendrán? Ojalá que no.

Como mujer lesbiana que juega al fútbol amateur, debo decir que encontré en el fútbol femenino lo que siempre me negó el masculino: un espacio donde sentirme libre y feliz, haciendo lo que más me gusta hacer: jugar.”

Pero la idea no es que el homosexualismo quede en el fútbol femenino, sino expandirlo. María Alexander mentaba el ejemplo de Pernille Harder, futbolista danesa protagonista durante el Mundial de Francia 2019 al darse un beso en público con la sueca Eriksson. Harder pidió “valentía” en el fútbol masculino, donde no hay ningún caso de hombres que se hayan declarado homosexuales. “El fútbol masculino –sostuvo Harder en entrevista con ELFEN- todavía cultiva nociones anticuadas de masculinidad. ¿Por qué se acepta la homosexualidad en el fútbol femenino cuando no se hace en el masculino? […] La cultura en el fútbol masculino está desactualizada […]”. Claro, lo que hay que hacer, entonces, es “actualizarla”, es decir, subvertirla, revolucionarla. Y para eso está presto el Banco Santander, entre otros.

Conclusión

La Revolución mayusculada –o, mejor, el espíritu de la Revolución mayusculada- no dejará nada en pie. Aquellos bastiones, por más triviales que parezcan, que respondan de alguna manera a la cultura tradicional –y de ahí que Harder hablara de una “noción anticuada de masculinidad” en el fútbol masculino- deberán subvertirse, revolucionarse, derruirse. Es el caso del “deporte Rey”, del fútbol. Llegará algún día en que abandonará su esencia viril y pasará a ser un deporte de homosexuales, mujeres y –si se nos permite la chanza- VARes.